Qué es la dieta disociada?

Este tipo de dietas se basan en que no se puede tomar más de un tipo de alimento en cada comida.

Los que la practican se apoyan en la idea de que lo que contribuye al aumento de peso no son las calorías o la energía de los alimentos en sí, si no el consumo de determinadas combinaciones de los mismos.

Esta dieta se caracteriza, porque en ella “es posible consumir casi todo tipo de alimentos, pero nunca mezclados dentro de una misma comida”. Según esta concepción, el sistema digestivo no estaría adaptado para asimilar por separado las grasas, azúcares o proteínas si se toman juntos. Sin embargo, “la realidad es que nuestro sistema digestivo está diseñado para digerir y absorber en cada uno de sus niveles los diversos nutrientes que contienen los alimentos”.

El objetivo que se persigue al llevar a cabo esta dieta es perder peso en poco tiempo, concretamente, se busca “movilizar los depósitos de grasa de organismo, quemar las reservas de glucógeno y eliminar agua”. Siguiéndola durante una semana se pueden llegar a perder 5 kilos, ya que el consumo de calorías al día se coloca en un nivel inferior a las 1000 aunque, este aporte tan reducido de calorías puede traer graves consecuencias.

Ventajas e inconvenientes

los inconvenientes son más numerosos que las ventajas. La principal y más importante contrariedad que señala es que no tiene un fundamento científico claro y definido. Se limitan o incluso se prohíben alimentos como el pan y el aceite, no corrige hábitos dietéticos desequilibrados y puede resultar perjudicial para la salud, sobre todo si se sigue durante demasiado tiempo.

Como parte positiva podemos destacar que permite comer 5 ó 6 veces al día y cantidades no determinadas, siempre que se traten del mismo alimento. A pesar de esto, hay que tener en cuenta que el uso continuado de una dieta de muy bajo valor calórico, como ésta, conlleva alteraciones gastrointestinales, malestar general, mareos, intolerancia al frío, sequedad de la piel, pérdida de cabellos, contracturas musculares, insomnio, ansiedad, estreñimiento e irritabilidad.

Lo que hay que entender es que, a pesar de la rápida pérdida de peso, se puede producir el efecto rebote’, ya que esa reducción “no se produce a partir de la grasa almacenada, sino a causa de la pérdida de masa muscular y líquidos“. Como siempre ocurre con todas las dietas, lo más importante es que antes de hacerla se consulte con un especialista, pues hacer regímenes por cuenta propia puede ser muy perjudicial para la salud.

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